miércoles, 24 de noviembre de 2010

Ni para las cuatro esquinas del mundo


En todos los modos, por todas las razones, desde hoy llevare puesto mi chaleco inherente, impermeable a pruebas de pensamientos imbéciles, a prueba de idiotas, anti-insultos.

Mis zapatillas anti-fracasos han fracasado, pero aun llevo los jeans con la bragueta abierta para el placer, hoy tuve que comprarme la chaqueta por culpa tuya.

El mundo parece cuadrado con tantos idiotas parados en el filo.

Porque nunca seras formal, aunque lo diga la gente, aunque lo parecías por minutos, nunca seras formal para el mundo.


Y no es que camine derrotado, solo que me gusta contar las lineas que separan las veredas, como tatuajes lleno de polvo contando mis pasos.

Pero solo tu sabes, por que no volviste a llamar.

Y, ahora, solo me doy cuenta que se ha terminado el cigarro cuando ya tengo quemado los labios, ecologicamente vuelo, desorbitado luzco, como un flamenco cubierto de petróleo, con las patas largas, delgadas, con las alas estropiadas.

Pero nunca seras formal, ni para las cuatro esquinas del mundo, ni para nadie

El fango es hermoso solo cuando te mantiene de pie, sin secarse, ya mi camino de cerámica se a destruido, el barro a salpicado en mis ojos y ya no te puedo ver.

Jamas fuiste formal para mis paseos en la calle, para acariciarte las piernas en el ultimo asiento del autobús.


Que mierda importa ahora si esta estrofa no tenga nada que ver con la primera o si la segunda habla de algo que no tenga que ver con la que vendrá, si no siempre hay que sentarse para defecar, acaso nunca te has preguntado como se secan las lágrimas los inválidos.

Por eso, desde hoy, cada mañana llevare puesto el chaleco antipulgas, mis zapatillas de 12 soles, y jamas una camisa que me haga parecer correcto, por que nunca sere formal, por que no valgo para recorrer oficinas perfumadas, ni centros comerciales con sus imagenes futuristas, con sus clientes amarillos y recrudos.


Y tu, fuiste muy brillante para mis paseos por la calle, mis manos marrones eran tan gruesas y duras para la loza china que cubre tu esqueleto, y te mantiene.

lunes, 15 de noviembre de 2010

Debo cuidarme de amar tanto lo amarillo de tu cuello


Tengo que guardar los cambios, experimentar de nuevo lo ya conocido y retorcerlos, guardar los cambios para no perderlos, con una contraseña indescifrable, tres nombres escritos de cabeza, entre números millonarios y una muy escasa compasión.

Debo restringir los métodos que me acercan mas al sueño de tus ojos abiertos, de tus dientes sobre mis dientes, de mis fluidos de coctel, de tu sudor como bebida toxica y delirante.

Debo re-establecer lo derrumbado , reconstruir lo nunca levantado, afirmar el terreno, preparar a mi espalda para las caídas, cumplir con los trabajos , papel moneda para el baño, toallas sangrientas para mi bolsillo.

Voy aguardar los cambios para no olvidarme de lo que escribo, corregir la lengua a mi gusto, inventarme acentos y comas profundas, puntos de silencio, puntos partes que me aparten de ti. cada punto suspensivo sera un hito que no deba cruzar, verbo tu, y yo un predicado suspendido sobre la oración que nunca formamos juntos, como una gran improbabilidad antes de convertirse en fantasía.

Debo cuidarme de amar tanto lo amarillo de tu cuello, y creer que es solo un chiste que estés conmigo.

Tengo que pintarme de apariencias bellas, cambiarme el peinado cuando este con los malos pensamientos, no necesito el equipaje para mi vuelo sobre tu pecho, tu vientre exije mi derrota, un aterrizaje forzoso de mi lengua sobre donde comenzaba tu cordón umbilical.